martes, 18 de septiembre de 2018

«No solo tributemos, también controlemos», por Leslie Anacleto
Fuente: pinsdaddy.com

«No solo tributemos, también controlemos», por Leslie Anacleto

En los últimos años hemos percibido que uno de los principales objetivos del Estado peruano es mostrar a los ciudadanos la importancia de tributar. Un claro ejemplo de ello son los diferentes spots publicitarios que nos invaden cada año utilizando frases como: “Un solo objetivo, el Perú”, “Con tus impuestos se construyen muchas cosas buenas, para ti y para tu país”, “Ganas tú, gana el Perú”, entre otras.

¡Claro! Todos esperamos que de verdad el Estado destine nuestro dinero a las diversas obras y actividades que repercuten en beneficio de todos los peruanos. Pero, lastimosamente, con los acontecimientos de corrupción en las que están envueltos nuestras autoridades es bastante difícil creer en esas frases.

Somos conscientes que la Administración Tributaria se ha renovado y reforzado con el fin de hacer más fácil la tributación y ayudar a los contribuyentes a adquirir conciencia tributaria. Pero, el Estado se está olvidando del siguiente paso para una adecuada administración de recursos económicos: controlar.

Si las personas tributan pero no tienen la seguridad que su dinero está siendo utilizado para los fines esperados: dejarán de tributar. Entonces, ¿qué debe hacer el Estado? Si quiere mostrar transparencia y objetividad debe enfocarse en renovar y reforzar la Contraloría General de la República, dándole una imagen más accesible a los ciudadanos.

El artículo 101 de la Constitución Política del Perú, nos menciona que la Comisión Permanente del Congreso tiene como atribución designar al Contralor General a propuesta del Presidente de la República. Pero, ¿cómo puede ser que quién designe a la máxima autoridad de la Contraloría sea juez y parte?

Recientemente se ha publicado la Ley n.° 30742 – Ley de fortalecimiento de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control, la cual tiene por finalidad de modernizar, mejorar y asegurar el ejercicio oportuno, efectivo y eficiente del control gubernamental, así como de optimizar sus capacidades orientadas a la prevención y lucha contra la corrupción. ¡Claro!, esto es una buena iniciativa, pero si no damos una imagen de imparcialidad y autonomía a la Contraloría, todos los esfuerzos serán en vano.

Enseñemos a la población no solo a tributar sino que desde la función que se encuentren realizando puedan controlar. Y ¿de qué manera?, pues respetando la normatividad establecida, priorizando la honestidad en nuestros actos y sobre todo denunciando actos ilícitos.

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Sobre el autor

Chimbotana. Feminista moderna. Apasionada a la escritura. Muy analítica. Me identifico con la frase de Brian Krans: «No existas. Vive. Sal. Explora. Prospera. Desafía la autoridad. Evoluciona. Cambia para siempre».