viernes, 16 de noviembre de 2018

«El deporte rey», por Kevin Klatt
Fuente: Internet

«El deporte rey», por Kevin Klatt

Resumen informativo de las últimas semanas en Perú:

Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. El Congreso nos roba. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Nos suben los impuestos. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol.  Nos suben el combustible. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Nuestro presidente es un inútil. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Fútbol.

Y aunque podría seguir con esta fructífera y nada malaleche columna decidí dejarla ahí para dedicarles un momento a las cosas importantes.

Si bien es cierto el futbol a lo largo de estas semanas ha unido al país de maneras que no se ve hace muchísimo tiempo.

Me da muchísimo gusto ver a mis hermanos peruanos abrazados, y sintiendo cada uno en sus casas o en las calles la pasión de ver a nuestros representantes deportivos brillar en Rusia.

Sin embargo mientras unos brillan los otros aprovechan las sombras que estos generan con él mismo.

No necesito ni siquiera contabilizar la cantidad enorme de cosas importantes que han pasado en el país y que han sido vilmente ignorados por los medios de comunicación que nos ametrallan con fútbol y espectáculos.

Este mensaje es corto, es conciso y es real

El Perú te necesita; necesita ciudadanos que sepan lo que les corresponde y sus derechos; necesita a gente que sepa lo que hace su gobierno.

Hace algún tiempo leí en un libro que el pueblo no es quien debe temer a su gobierno, sino viceversa.

Apoyar el deporte rey no está mal, muy por el contrario. Jamás en mi vida vi al Perú más unido que en los momentos de fútbol. Sin embargo con esa misma pasión deberíamos salir adelante como hermanos.

No es una cuestión de: te abrazo los 90 minutos del partido y una vez terminado este te empiezo a robar o a pegar.

Somos hermanos, y solo nosotros tenemos el poder de frenar el abuso de nuestras autoridades; y la mejor manera es culturizándonos y abriendo los ojos a lo que pasa a nuestro alrededor.

No todo en el mundo es fútbol.

No todo en el mundo es fiesta.

Sería mucho mejor que convirtamos a la solidaridad y la cultura.

En nuestro deporte rey.

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Sobre el autor

Escritor limeño, columnista y poeta; crítico por excelencia. Mi tinta es negra y la acompaño de afiladas palabras. Construyo historias para todo público y convierto la realidad en matices fuertes con los que podría pintar uno de sus coloridos cuadros.