lunes, 23 de octubre de 2017

Opinión | El funeral del río Coata, por Uriel Montufar

Uriel Montúfar | Columnista de Arroba Noticias | www.arrobanoticias.pe

Hace años escuché la canción de Luis Rico que decía: “Están enterrando al río, su lecho es un panteón, de plástico su mortaja, y de óxido su cajón”, él se refería a la contaminación de un río boliviano, pero, una vez más, notamos que el Altiplano tiene una sola realidad, pues esta canción puede referirse también a muchos ríos puneños, en especial al río Coata.

Al llegar al río Coata, vemos que sus aguas son verdes y tiene olores fétidos, porque el río en su camino al Titicaca ya no sólo lleva agua, también lleva resíduos sólidos y aguas servidas. Los pobladores que antes dependían de sus aguas ahora evitan consumirla, también evitan que sus ganados beban del rio; al respecto Ivette (14 años) cuenta: “Esa agua del río no se puede tomar. Si toman las personas se ponen mal, los animales tampoco la toman porque les da diarrea. Una vaca, de mi tío, comió un plástico del río y se murió”, es decir, el río se convirtió en un agente de la muerte, como el Estigia de los mitos clásicos.

 

Río Coata (Puno) Fotografía: Uriel Montúfar

Siguiendo el curso del río, llegamos a su desembocadura, en el lago Titicaca, que está lleno de basura. La señora Margarita (90 años), pobladora del sector de Pocsi, de la comunidad de Karata, nos dice: “Ahora está con poca basura, los de la Marina hicieron limpieza hace dos semanas, antes mis hijos pescaban, ahora ya se fueron. Qué van a hacer acá si ya el lago no da peces”, y en verdad cada día es más difícil pescar, porque la desembocadura está contaminada y la vida desapareció, por lo cual, los que no se fueron, se dedican a la ganadería, pero no dejan que su animales coman la totora y llacho (algas) de la orilla, que es de color negruzco y los animales enferman al comerla.

Río Coata (Puno) | Fotografía: Uriel Montufar

Al ver el río y el lago así, me pregunto: ¿Cómo es que pudo pasar esto? La respuesta es simple, Juliaca (con una población estimada de 300 000 habitantes), genera una gran cantidad de residuos sólidos y aguas servidas, pero, al pasar por sus calles vemos que la gestión de los residuos sólidos es deficiente, lo mismo ocurre con las aguas servidas. A esto se suma la poca concientización ambiental (muchos pobladores de la ciudad calcetera desechan sus residuos sólidos directamente a los ríos, como el Torococha y Coata), lo mismo ocurre con las aguas servidas (Juliaca no cuenta con una Planta de Tratamiento de agua residual) que van a parar a los ríos.

Por estos problemas, los pobladores de Coata vienen luchando hace más de 6 años contra esta realidad, con diferentes medidas. Al respecto, el presidente de Defensa de los Recursos Naturales de Coata, señor Dionisio Barreda, indica: “Ya tomamos medidas de lucha. Llegamos a acuerdos y compromisos, los cuales fueron incumplidos”. Los compromisos incumplidos a los que se refiere son la construcción de una planta de tratamiento de agua residual para la ciudad de Juliaca (con lo que se remediaría en gran medida la contaminación del rio Coata), y saneamiento básico para las comunidades aledañas, que fueron incumplidos por la Municipalidad Provincial de San Román, Seda Juliaca, el Ministerio de Vivienda, y hasta el presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien, en su campaña presidencial, prometió la construcción de las plantas de tratamiento para la descontaminación del Titicaca. Solo es cuestión de tiempo para que estalle nuevamente un conflicto socio ambiental, y los pobladores de la zona tomen medidas de fuerza para ser escuchados.

Entre la indiferencia de las autoridades y la poca conciencia ambiental de los pobladores, el río Coata sigue su camino seguro a la muerte. No podemos esperar más tiempo, debemos tomar medidas concretas, entre ellas, iniciar la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales y la implementación de políticas de gestión ambiental, entre ellas la concientización ambiental (de la población) con el fin de hacer del reciclaje y reúso una política pública, lo cual solo sería el primer paso, pues aún no hay un plan de remediación, mitigación y compensación ambiental por los daños ocurridos.

 

Fotografía: Uriel Montúfar.

En esta época nuestra principal fuente de vida (Lago Titicaca), es amenazada por nosotros mismos, es nuestra tarea lograr un equilibrio ambiental, que el ecosistema siga vivo, y sea fuente de vida por muchos años más, para nosotros mismos y para todos los seres vivos.

Jean Paul Sartre, una vez dijo: “Seamos realistas, exijamos lo imposible”, pero esto no es imposible, lo haremos y diremos: “seamos realistas exijamos lo posible”.

Parte del Proyecto: “Qotamama Jiwaña” (madre lago muriendo).

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