lunes, 22 de julio de 2019

Estudio revela el daño cerebral del fundamentalismo religioso
Fuente: Clínica Alemana

Estudio revela el daño cerebral del fundamentalismo religioso

Un nuevo estudio realizado por el neurocientífico y biólogo Ph. D. Bobby Azarian evidencia el vínculo entre el fundamentalismo religioso y el daño cerebral.

Según este artículo, «Un estudio publicado en la revista Neuropsychologia (Neuropsicología) ha demostrado que el fundamentalismo religioso es, en parte, resultado de un deterioro funcional en una región del cerebro conocida como corteza prefrontal. Los hallazgos sugieren que el daño en áreas particulares de la corteza prefrontal promueve indirectamente el fundamentalismo religioso, al disminuir la flexibilidad cognitiva y la apertura, un término de psicología que describe un rasgo de personalidad que involucra dimensiones como la curiosidad, la creatividad y la apertura mental».

«Los grupos fundamentalistas generalmente se oponen a cualquier cosa que cuestione o desafíe sus creencias o modo de vida. Por esta razón, a menudo son agresivos con cualquiera que no comparta su conjunto específico de creencias sobrenaturales y con la ciencia, ya que estas cosas se ven como amenazas existenciales para toda su cosmovisión», explica Azarian

El estudio, asistido por el Dr. Jordan Grafman de la Universidad Northwestern y su equipo de investigadores, se basó en datos recopilados previamente de veteranos de la Guerra de Vietnam, los cuales fueron complementados con investigaciones anteriores, y las imágenes cerebrales demostraron «que una región neural importante asociada con la flexibilidad cognitiva es la corteza prefrontal, específicamente dos áreas conocidas como la corteza prefrontal dorsolateral (dlPFC) y la corteza prefrontal ventromedial (vmPFC).» Por lo que, como explica Azarian, «Los resultados mostraron que, como se esperaba, el daño en la vmPFC y la dlPFC se asociaba con el fundamentalismo religioso».

Señala el artículo: «Estos hallazgos son importantes, porque sugieren que el funcionamiento deficiente en la corteza prefrontal, ya sea por un traumatismo cerebral, un trastorno psicológico, una adicción a las drogas o el alcohol, o simplemente un perfil genético particular, pueden hacer que un individuo sea susceptible al fundamentalismo religioso. Y quizás en otros casos, el adoctrinamiento religioso extremo perjudica el desarrollo o el buen funcionamiento de las regiones prefrontales de una manera que dificulta la flexibilidad y apertura cognitivas».

Y concluye: «Al investigar los fundamentos cognitivos y neurales del fundamentalismo religioso, podemos comprender mejor cómo se representa el fenómeno en la conectividad del cerebro, lo que podría permitirnos algún día inocularnos contra sistemas de creencias rígidos o radicales a través de diversos tipos de ejercicios mentales y cognitivos».

Puedes ver la investigación aquí.

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